NAVALMORAL DE LA MATA

Extremeños contra la malaria

Alicia y José Manuel, dos cooperantes cacereños, han pasado un mes en África colaborando para luchar contra esta enfermedad

NOTICIA DE ELOY GARCÍA25/01/2012
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Extremeños contra la malaria

Alicia, con un niño senegalés. / A.M.M.

Como una experiencia impactante e irrepetible que paradójicamente están decididos a repetir. Así describen Alicia Martín y José Manuel López su paso por el África Subsahariana como cooperantes, luchando contra diversas enfermedades endémicas. Entre ellas está la malaria, una de las principales que aceptan a esta maltrecha zona del mundo.
Durante cerca de un mes han trabajado codo con codo con voluntarios llegados desde diversos puntos del país y con sanitarios nativos.
La campaña de cooperación corre a cargo de la Asociación Sociocultural Macodou S. Sall y tiene su epicentro en el centro de salud que hace tres años construyó en la ciudad de Touba (Senegal) con fondos de la Comunidad Valenciana, la Diputación Provincial de Cáceres y el Ayuntamiento de Romangordo. A lo largo del segundo semestre del pasado año más de medio centenar de voluntarios han pasado por sus instalaciones, entre ellos Alicia y José Manuel, dos de los cientos de cooperantes extremeños que este verano han hecho lo propio repartidos por todo el mundo. Su decisión de ayudar sin recibir nada a cambio -al menos en el aspecto material- tiene aun más mérito si tenemos en cuenta que para ambos se trataba del primer viaje a un país del tercer mundo, donde las necesidades más básicas no llegan a cubrirse ni de lejos.
Alicia Martín, auxiliar de clínica y vecina de Navalmoral de la Mata, señala que «lo más positivo, sin ninguna duda, es el saber que has ayudado, que has cumplido una labor y que te pagan con una sonrisa sincera. La sensación que causa el saber que has hecho algo por los demás sin esperar nada a cambio y que te llena de un modo inexplicable». Esta recompensa les daba fuerzas para seguir trabajando a pesar de la precariedad de las condiciones. «Es todo muy básico y arcaico, la asepsia allí no existe, el betadine lo diluyen con suero para que cunda más, puedes estar asistiendo un parto y a tu alrededor hay insectos voladores, sapos por el suelo, saltamontes,. En una ocasión hubo un parto a las cinco de la mañana y no había luz, por lo que tuvimos que asistirlo con linternas», rememora con una mezcla de frustración por los medios y satisfacción por la labor llevada a cabo.
José Manuel, de Casar de Cáceres, se expresa en similares términos, insistiendo en que ha sido una experiencia «positiva, fructífera y enriquecedora, al mismo tiempo que dura. Ha sido así aunque parezca un tópico». De ahí que animase a otros sanitarios a iniciarse en cooperación, considerándolo recomendable para cualquiera que tenga «curiosidad, ganas de ayudar, de hacer algo distinto y de romper con nuestras normas básica de sociedad».
Para concluir destaca que, a pesar de que el cooperante aporta su experiencia y trabajo «al final ellos -los damnificados- te aportan más a ti. Es cierto eso de que que te traes mucho más, y que algo tuyo queda allí».
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios