Cruz Roja reparte mantas y bebida caliente cada martes y
jueves por la calles de Badajoz a personas sin hogar y prostitutas que
están solas en la calle.
En jornadas como la de ayer, con un frente de frío
siberiano cruzando Europa, el servicio que prestan se hace especialmente
útil. Cada vez que se activan las alarmas por las bajas temperaturas,
las organizaciones que trabajan habitualmente con los sintecho también
prestan una especial atención para que no falten mantas y ropa de abrigo
a los más necesitados. Lo mismo hace la Policía Local de la ciudad.
Según cuenta Antonio Nogales, intendente del cuerpo, los agentes
estuvieron durante todo el día y la noche de ayer especialmente
vigilantes por si en algún momento necesitaban asistencia que evitaran
las hipotermias.
Los agentes de servicio se preocupan que no duerman al
raso y les acompañan si, lo necesitan, al Centro Hermano o a centros
asistenciales.
La Policía Local también tiene estos días un contacto
fluido con técnicos de los servicios sociales para seguir las
incidencias y los casos que se dan en este sentido.
Nogales explica que hoy mantendrá una primera reunión y
valorará además el parte de servicio de la primera noche del frente frío
para ver como se afrontan las siguientes. Explica que afortunadamente,
en el caso de Badajoz, las previsiones apuntan que las temperaturas y la
sensación térmica no van a ser tan bajas como en otras ciudades. A
pesar de las previsiones, remarca que se mantendrán especialmente
vigilantes.
La especial atención de los agentes se da siempre que las
incidencias meteorológicas por el frío hacen estragos. La idea es que
no pille por sorpresa a nadie y todos los organismos públicos estén
preparados. En Badajoz, afortunadamente, el dispositivo no tiene nada
que ver con el que se da en otras ciudades más al norte, donde incluso
se tienen abren de manera excepcional pabellones para que se puedan
cobijar los sintecho hasta que las temperaturas den un respiro.
Las consecuencias que está dejando la climatología en el
norte de España y en la zona de Cataluña invita a trabajar con
precaución.
Aunque en Badajoz los partes meteorológicos avisan de que
no va a ser tan complicado, desde la Policía Local explican que no se
trata de una situación nueva y que cada año afrontan varias alarmas por
ola de frío.
Uno de los puntos más socorridos para los que se
encuentren en la calle es el Centro Hermano que gestiona Caritas en la
antigua facultad de ITI, pero allí ya no caben más. En estos momentos,
según confirman desde el centro tienen 28 acogidos, el máximo de
personas a las que pueden atender.
Pero el perfil de los atendido va más allá de los
sintecho. Igualmente hay familias necesitadas que no tienen para ropa de
abrigo y a la que es necesario atender.
En este caso, la mejor opción es acudir al comedor de las
Hermanas de la Caridad de la calle Martín Cansado, en el Casco Antiguo.
Las hermanas y las voluntarias que les ayudan gestionan
un amplio ropero donde se almacena la ropa usada que donan los vecinos
de la ciudad. Allí se pueden encontrar ropa de abrigo y mantas en caso
de que alguien las solicite.
El ropero abre los martes y los jueves por la tarde a
partir de las cinco y media y hasta allí van desde los habituales al
comedor hasta los padres de familia que se benefician del reparto de
alimentos.
A todos los usuarios que pasan por el comedor, la
trabajadora social les hace un seguimiento para atender otras
necesidades. Les ofrecen, por ejemplo, un vestuario con duchas para que
puedan asearse dos veces por semana. A los que pasan por la ducha les
dan ropa limpia.
Ayer por la tarde, pocos minutos antes de la cinco y
media, dos matrimonios, una mujer joven y otra mayor esperaban a que las
hermanas abrieran la puerta para pedir ropa. Las dos últimas tienen
hijos pequeños y buscaban, sobre todo, prendas para ellos.
Con la ola de frío, además de poner un ojo en los que
pueblan las calles por la noches, también hay que tener en cuenta a los
que viven o duermen en coches. Las organizaciones caritativas alertaron
hace un par de años que entre la población sintecho había que tener en
cuenta ya el matiz de aquellos que tras atravesar dificultades
dificultades económicas y familiares habían acabado en una furgoneta. En
el Centro Hermano explicaron que ayer por la tarde un hombre que duerme
en un vehículo se acercó hasta la antigua facultad para pedir mantas
con las que combatir las noches de intenso frío que se avecinan. Desde
el centro aclararon que a pesar de no poder acoger a nadie más, si se
presentan situaciones de emergencia de alguien pidiendo mantas se le
atiende igualmente.
Con el termómetro en valores negativos, toda ayuda que se preste es poca.